El Consejo Español para la Defensa de la Discapacidad y la Dependencia y la Fundación Alicia y Guillermo reúnen en Madrid a expertos de distintas generaciones para abordar los retos del envejecimiento, el empleo y los cuidados desde la cooperación intergeneracional.
El Consejo Español para la Defensa de la Discapacidad y la Dependencia (CEDDD) y la Fundación Alicia y Guillermo celebraron ayer la 4ª edición del ciclo ‘Una nueva forma de envejecer’ en la Fundación Botín de Madrid bajo el título ‘Generaciones en Diálogo. Un encuentro que volvió a poner sobre la mesa uno de los grandes retos de nuestro tiempo: cómo convivir, cooperar y sostener un futuro común en una sociedad marcada por profundos cambios demográficos y culturales.
Desde primera hora de la mañana, profesionales, expertos y representantes institucionales de distintas generaciones se dieron cita en un foro que buscaba responder —desde múltiples perspectivas— a cuestiones clave como el acceso a la vivienda, el empleo, las pensiones o los cuidados. Todo ello en un contexto en el que España transita desde modelos familiares tradicionales hacia estructuras más diversas, al tiempo que afronta un acusado envejecimiento poblacional.
La jornada arrancó con la bienvenida institucional de Óscar Álvarez, director general de Atención al Mayor y a la Dependencia de la Comunidad de Madrid, quien puso cifras al desafío demográfico: el incremento del 47% de la población mayor de 65 años de aquí a 2039. Ante este escenario, destacó la apuesta de la Comunidad de Madrid por políticas de envejecimiento activo, la lucha contra el edadismo y el impulso de la participación social de las personas mayores, además de avanzar en un mapa de recursos asistenciales. La apertura corrió a cargo de Lola Carbonell, directora ejecutiva de la Fundación Alicia y Guillermo, que subrayó la necesidad de generar espacios de diálogo real entre generaciones.
Uno de los momentos centrales de la mañana llegó con la ponencia de Sacramento Pinazo, directora del Grupo de Investigación BestAGING de la Universidad de Valencia, quien defendió una mirada alejada de los discursos de confrontación. Bajo el título ‘Ni carga ni deuda’, reivindicó el concepto de generatividad como motor social: la preocupación activa por las generaciones futuras a través del cuidado, la transmisión de conocimiento o la participación comunitaria. “Hablar de guerra intergeneracional desactiva a las sociedades; hablar de cooperación las fortalece”, afirmó, alertando además del riesgo de caer en narrativas individualistas y binarias.
La primera mesa de debate, ‘¿Quién paga el futuro?’, evidenció la complejidad del debate económico y social bajo la moderación de Ana Bedia, directora de ‘65 y Más’. José Luis Fernández, presidente de CEOMA, planteó que la clave no reside tanto en quién asume los costes, sino en entender por qué se están produciendo fenómenos como el retraso en la emancipación juvenil o la baja natalidad, además de alertar sobre el desempleo en mayores de 50 años. Por su parte, Enrique Arce, consultor para la optimización de beneficios e investigador sobre diversidad generacional, defendió la complementariedad entre generaciones: “los jóvenes aportan genialidad y los mayores sabiduría”.
Desde el ámbito institucional, Belén García, directora general de Empleo de la Comunidad de Madrid, destacó el impulso de alianzas intergeneracionales en el entorno laboral y anunció iniciativas dirigidas a jóvenes, como un programa de microentrevistas en la Cañada Real. También señaló cómo el retraso en la incorporación al mercado laboral está marcando las dinámicas actuales. En contraste, Rocío González, trabajadora social, aportó una visión crítica, cuestionando la eficacia del sistema actual y abogando por una reestructuración que permita a todas las generaciones disfrutar de mayor calidad de vida y tiempo propio.
El debate dejó titulares claros: para García, la pregunta no es quién paga el futuro, sino qué puede hacer cada uno por él; para Arce, la planificación individual es clave; para Fernández, el esfuerzo debe ser compartido; y para González, el sistema necesita una revisión profunda.
Tras la pausa, la segunda mesa, ‘¿Quién cuida a quién?’, puso el foco en uno de los pilares más sensibles del Estado del bienestar bajo la moderación de Mar Ugarte, vicepresidenta de CEDDD. Vanesa Pérez, psicóloga, creadora de contenidos sociales y cuidadora principal, compartió su experiencia personal, visibilizando la soledad que muchas veces acompaña a quienes asumen este rol, especialmente entre los más jóvenes: “no esperaba que esto fuera para siempre”, confesó.
En esta línea, Ana Garrido, presidenta de AESPD, advirtió de la necesidad urgente de reforzar los recursos y profesionalizar el sector para garantizar cuidados de calidad y sostenibles. Mar Rocha, directora adjunta a la Presidencia del Colegio Oficial de Enfermería de Madrid, alertó del inminente relevo generacional en el ámbito sanitario, con numerosas jubilaciones a la vista, y subrayó la importancia de construir una red de cuidados que incluya también a las familias. “Hay que enseñar a cuidar”, insistió.
Por su parte, Pilar Domínguez, trabajadora social sanitaria y miembro de la unidad de apoyo en SIFU, reflexionó sobre la evolución del cuidado en su generación, marcada por la transición desde un modelo familiar tradicional hacia una mayor profesionalización que, si bien libera a las familias, también puede generar cierta desvinculación emocional.
Uno de los consensos más claros de la mesa fue la feminización del sector de los cuidados, tanto en el ámbito familiar como profesional, así como la necesidad de una mayor implicación masculina, una tendencia que, según coincidieron, empieza a visibilizarse en las generaciones más jóvenes. Asimismo, se reiteró la importancia de cuidar al cuidador como elemento esencial para la sostenibilidad del sistema.
La jornada concluyó con la intervención de Albert Campabadal, presidente del CEDDD, quien puso el broche final a un encuentro que dejó una idea compartida: el futuro no es una cuestión de confrontación entre generaciones, sino de corresponsabilidad, diálogo y cooperación. En un país donde conviven hasta cuatro y cinco generaciones, iniciativas como esta buscan precisamente tender puentes y construir soluciones comunes.
CEDDD es la asociación más transversal, libre y accesible por la defensa de las personas con discapacidad y/o en situación de dependencia, así como las personas mayores.