CEDDD insiste en la necesidad de avanzar hacia políticas públicas que incorporen plenamente la perspectiva de discapacidad en la lucha contra la violencia de género.
Gracias, mujeres. Gracias por vuestro esfuerzo, por vuestra resistencia, por vuestra perseverancia y por hacer cada día un poco más fácil la vida de los demás. Gracias por sostener, muchas veces desde la invisibilidad, un sistema de cuidados y apoyos que resulta esencial para miles de personas con discapacidad y en situación de dependencia.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Consejo Español para la Defensa de la Discapacidad y la Dependencia (CEDDD) quiere rendir homenaje a todas las mujeres que forman parte del mundo de la discapacidad: a las mujeres con discapacidad, a las cuidadoras, a las profesionales del ámbito sociosanitario y a todas aquellas que, desde diferentes ámbitos, contribuyen a construir una sociedad más justa, más humana y más inclusiva.
El ámbito de la discapacidad y la dependencia es, en gran medida, un espacio sostenido por mujeres. Son ellas quienes mayoritariamente ejercen los cuidados en el entorno familiar, quienes trabajan en los servicios de apoyo y atención, y quienes dedican su tiempo, su energía y su compromiso a acompañar y mejorar la vida de otras personas. A modo de ejemplo, destacar que el 74% de las personas que trabajan en el ámbito social son mujeres.
Pero junto a este reconocimiento, CEDDD quiere también visibilizar las desigualdades y dificultades que muchas de estas mujeres siguen enfrentando. Especialmente las mujeres con discapacidad, que a diario deben superar barreras añadidas por su condición de mujeres en una sociedad que todavía no garantiza plenamente la igualdad de oportunidades.
En el ámbito laboral, las mujeres con discapacidad enfrentan una doble discriminación que limita gravemente sus oportunidades. En España, su tasa de empleo apenas alcanza el 27,1%, frente al 72,8% de las mujeres sin discapacidad, mientras que la tasa de inactividad supera el 64%. En la práctica, esto significa que solo una de cada cuatro mujeres con discapacidad tiene empleo.
Los datos más recientes reflejan también una baja inserción laboral estructural: en 2024, solo el 26,8% de las aproximadamente 841.000 mujeres con discapacidad en edad laboral contaba con un contrato de trabajo. Cuando logran acceder al mercado laboral, además, lo hacen en condiciones más precarias. El 25,5% trabaja a tiempo parcial, frente al 10,7% de los hombres con discapacidad.
A esta situación se suma una importante brecha salarial. Las mujeres con discapacidad perciben, de media, 8.710 euros menos al año que los hombres sin discapacidad. La combinación de desigualdades por razón de género y discapacidad genera una desventaja estructural que se traduce en mayores dificultades de promoción, techos de cristal y barreras específicas en el acceso al empleo. Como consecuencia, alrededor del 30,6% de estas mujeres se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social.
A estas desigualdades se añade una realidad especialmente preocupante: la violencia machista. Las mujeres con discapacidad presentan un riesgo hasta cuatro veces mayor de sufrir violencia de género que las mujeres sin discapacidad. Según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2024, el 40,4% de las mujeres con discapacidad en España ha sufrido violencia machista, una cifra superior a la media general.
Además, más de 200.000 mujeres en nuestro país atribuyen su discapacidad como consecuencia directa de la violencia ejercida por sus parejas o exparejas. De hecho, el 16,4% de las mujeres con discapacidad que han sufrido violencia por parte de su pareja o expareja afirma que su discapacidad es resultado directo de dicha violencia.
Los estudios muestran también que la violencia psicológica es la forma más extendida entre las víctimas con discapacidad: el 96,4% ha sufrido violencia psicológica de control y el 81,8% violencia emocional. A esta situación se suman importantes barreras a la hora de denunciar o acceder a recursos de protección, como la dependencia del agresor, el miedo a represalias, la falta de credibilidad o las dificultades de accesibilidad física, comunicativa o digital en los servicios de atención.
Desde CEDDD se insiste en la necesidad de avanzar hacia políticas públicas que incorporen plenamente la perspectiva de discapacidad en la lucha contra la violencia de género, que garanticen recursos accesibles y adaptados a las necesidades de todas las mujeres y que promuevan medidas efectivas para mejorar el acceso al empleo y la independencia económica de las mujeres con discapacidad.
En este 8 de marzo, CEDDD reitera su reconocimiento a todas las mujeres que, desde el ámbito de la discapacidad y los cuidados, demuestran cada día una extraordinaria capacidad de esfuerzo, resistencia y compromiso. Mujeres que cuidan, que trabajan, que luchan por sus derechos y que, con su dedicación, contribuyen a hacer de nuestra sociedad un lugar mejor para todos.
Porque sin ellas, sin nosotras, el sistema de cuidados no sería posible. Y porque su esfuerzo merece no solo reconocimiento, sino también más derechos, más apoyo y más oportunidades.